Eventos del Fin del Mundo: La sexta trompeta

La novena parte de un extenso estudio sobre los Eventos del Fin descritos en la Biblia. Hoy hablaremos sobre la sexta trompeta y los cuatro ángeles caídos que son liberados.

la sexta trompeta y los cuatro ángeles caídos

En el tema anterior, estudiamos la quinta trompeta, la cual habla sobre los tormentos que les esperan a «los que moran en la tierra», por causa de unas langostas demoníacas que saldrán del pozo del abismo. Ahora hablaremos de la siguiente trompeta.

6. La sexta trompeta

Un ejército demoníaco

13 Entonces el sexto ángel tocó su trompeta, y oí una voz que hablaba desde los cuatro cuernos del altar de oro que está en la presencia de Dios. 

14 Y la voz le dijo al sexto ángel, que tenía la trompeta: «Suelta a los cuatro ángeles que están atados en el gran río Éufrates».

Este es el segundo «ay» anunciado por el ángel en Apocalipsis 8:13. Cuando el sexto ángel tocó la trompeta, se escuchó una voz que salía en medio del altar de oro (v14). Si recuerdas en los estudios anteriores se habló sobre el altar de oro donde se ofrecía el incienso y éste simbolizaba las oraciones de los santos(Apocalipsis 8: 3-5). Este juicio que estamos analizando, ocurre en parte como respuesta a las oraciones elevadas por los santos que son perseguidos en la tierra.

Ahora bien, la voz que se menciona en este fragmento, al parecer corresponde al mismo ángel que tomó el recipiente de oro para quemar el incienso, quien también le da la orden al sexto ángel que tenía la trompeta: «Suelta a los cuatro ángeles que están atados en el gran río Éufrates».

¿Quiénes son los cuatro ángeles que aquí se mencionan?…

15 Entonces los cuatro ángeles que habían sido preparados para esa hora, ese día, ese mes y ese año, fueron desatados para matar a la tercera parte de toda la gente de la tierra. 16 Oí que su ejército estaba formado por doscientos millones de tropas a caballo.

Estos ángeles están atados y permanecen en la tierra. Se puede deducir que el texto se refiere a ángeles caídos. Estos ángeles permanecen allí para cumplir un propósito específico.

Como consecuencia del juicio de la sexta trompeta: «murió la tercera parte de la humanidad». Hay que recordar que con los juicios anteriores la cuarta parte de la humanidad ya está muerta (Apocalipsis 6:8), así que quedará menos de la mitad de la población mundial con vida.

Podrías preguntarte ¿por qué Dios es tan cruel con la humanidad y ordena la muerte de tantas personas en tiempos de la Gran Tribulación?. Sin embargo, la misma Biblia, enseña que Dios ha sido paciente y  misericordioso con el hombre durante mucho tiempo. Él ha extendido su oferta para que el ser humano se acerque a Él, pero ha sido el mismo humano quién se ha encargado de rechazarlo y sacarlo por completo de su vida. Así que lo único que queda es enfrentarse a su juicio (Romanos 2: 4-5).

Continuando con el relato, leemos que fueron desatados los cuatro ángeles caídos, Juan vio un numeroso ejército  de jinetes en sus caballos, doscientos millones en total. En cuanto a la naturaleza de estos ejércitos, hay quienes piensan que se trata de ejércitos humanos. Pero en realidad es poco probable. Lo mejor es interpretarlos como seres espirituales malvados. Al igual que las langostas demoníacas descritas en el estudio anterior, este ejercito también será algo sobrenatural. Su descripción y actividad así lo sugieren. Veamos..

17 Así en mi visión, vi los caballos y a los jinetes montados sobre ellos. Los jinetes llevaban puesta una armadura de color rojo fuego, azul oscuro y amarillo. La cabeza de los caballos era como la de un león, y de la boca les salía fuego, humo y azufre ardiente. 

18 La tercera parte de toda la gente de la tierra murió a causa de estas tres plagas: el fuego, el humo y el azufre ardiente que salían de la boca de los caballos. 19 El poder de estos caballos estaba en la boca y en la cola, pues sus colas tenían cabezas como de serpiente, con el poder para herir a la gente.

-Sus corazas

Los jinetes de los caballos tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre. La coraza era una malla de metal que protegía la parte central del cuerpo de quien la usaba. La descripción se refiere al color de las corazas y no a su material. El fuego equivale a un rojo ardiente, el zafiro a un azul violeta y el azufre a un amarillo.

-Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones

Esta es un combinación de la velocidad de los caballos y la ferocidad e imponencia de los leones.

-De la boca de los caballos salía fuego, humo y azufre.

Esta es una simbología típica del juicio divino y habla del carácter feroz de estos ejércitos. La escena trae a memoria la imagen tradicional de un dragón. No olvidemos que el diablo es descrito como un dragón en Apocalipsis 20:2. Los demonios bajo el mando de los cuatro ángeles caídos, actuarán violentamente contra los habitantes que queden en la tierra, destruyendo la tercera parte de los seres humanos, como ya se dijo anteriormente.

-Las colas de los caballos eran semejantes a serpientes.

Los caballos tenían un doble poder destructivo, pues sus colas podían hacer daño como lo hacen las serpientes.

Luego de la descripción del ejercito destructor, ahora el texto expone la mala actitud que muestran los sobrevivientes al juicio, quienes «rehusaron arrepentirse de sus fechorías y volverse a Dios» Las palabras de Juan son de absoluto asombro por la falta de arrepentimiento de estas personas.

20 Sin embargo, los que no murieron en esas plagas aun así rehusaron arrepentirse de sus fechorías y volverse a Dios. Siguieron rindiendo culto a demonios y a ídolos hechos de oro, plata, bronce, piedra y madera, ¡ídolos que no pueden ni ver ni oír ni caminar! 21 Esa gente no se arrepintió de sus asesinatos ni de su brujería ni de su inmoralidad sexual ni de sus robos.

Así es como termina el segundo de los tres «ayes», anunciados por el ángel en Apocalipsis 8:13. Queda uno más, el cuál veremos en el siguiente estudio.

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