Eventos del Fin del Mundo: La séptima trompeta y las siete copas de ira

La décima parte de un extenso estudio sobre los Eventos del Fin descritos en la Biblia. Hoy hablaremos de la última de las siete trompetas del Apocalipsis y el derramamiento de las siete copas de ira.

copas de ira

En el anterior estudio hablamos sobre la sexta trompeta y su juicio, que como consecuencia desataría a cuatro ángeles caídos, al mando de un ejercito demoníaco. Los cuales tendrán como misión, matar a la tercera parte de las personas en la tierra. 

Ahora continuaremos con los juicios que traerá la séptima trompeta.

7. La séptima trompeta

El anuncio del reino de Cristo

15 Entonces el séptimo ángel tocó su trompeta, y hubo fuertes voces que gritaban en el cielo:

«Ahora el mundo ya es el reino de nuestro Señor y de su Cristo,
    y él reinará por siempre y para siempre».

16 Los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios se postraron rostro en tierra y lo adoraron, 17 diciendo:

«Te damos gracias, Señor Dios, el Todopoderoso,
    el que es y que siempre fue,
porque ahora has tomado tu gran poder
    y has comenzado a reinar.
18 Las naciones se llenaron de ira,
    pero ahora el tiempo de tu ira ha llegado.
Es tiempo de juzgar a los muertos
    y de recompensar a tus siervos, los profetas,
    y también a tu pueblo santo
y a todos los que temen tu nombre,
    desde el menos importante hasta el más importante.
Es tiempo de destruir
    a todos los que han causado destrucción en la tierra».

Este es el tercer «ay» anunciado por el ángel en Apocalipsis 8:13. Cuando el ángel tocó la trompeta hubo una gran proclamación en el cielo; el anuncio que Jesucristo viene a establecer su reinado glorioso en la tierra. De hecho este es el tema central del Apocalipsis: «el establecimiento del reino de Dios»

El anuncio produce una doble reacción en el cielo. Por una parte los 24 ancianos mencionados, representan a la iglesia universal (los creyentes), en un acto de adoración y de gratitud, porque Dios ha inaugurado su reino.

Pero, por otra parte las naciones malvadas, quienes se enfurecen contra Dios y tratan de impedir que Cristo establezca su reino (Salmo 2:1-6). A ellos les ha llegado el tiempo de ser juzgados.

Este es el final de la historia. El tiempo para que los muertos sean juzgados. También el tiempo para que Dios les premie a los siguientes dos tipos de personas:

  • Sus siervos los profetas
  • Los santos, es decir los que siguieron su voluntad en vida. Cuando llegue el momento, Dios recompensará a quienes le hayan servido, no importa que tan pequeños, grandes, desconocidos o insignificantes hayan sido delante de los demás (Salmo 115: 12-13)

Dios también destruirá a los destructores. Aquellos humanos que han contaminado la tierra, tanto moralmente como ecológicamente.

19 Después se abrió en el cielo el templo de Dios, y el arca de su pacto se podía ver dentro del templo. Salieron relámpagos, rugieron truenos y estruendos, y hubo un terremoto y una fuerte tormenta de granizo.

Pero el relato no llega hasta ahí. Leemos que luego del anuncio, el «templo de Dios fue abierto en el cielo». Esta frase expone un gran misterio. Pues de acuerdo con estas palabras, en el cielo existe un templo real o verdadero. Si bien en la ciudad celestial no habrá templo (Apocalipsis 21:22), todo el cielo es como un inmenso y glorioso templo eterno donde Dios lo llena todo. Veamos:

  • En Apocalipsis 14: 15 y 17, leemos sobre ángeles que salen del templo.
  • En Apocalipsis 15: 5-6 y 8, leemos que salieron del templo los siete ángeles que tenían las siete plagas.
  • En Hebreos 8:1-2, dice que Cristo es ministro del verdadero santuario, es decir, el celestial, el que levantó Dios y no el humano. Y en el mismo texto v-5 dice que el templo celestial real sirvió como modelo para el tabernáculo y el templo terrenal. El templo en la tierra siempre fue una representación gráfica de lo que hay en el cielo.

Pero lo más importante de este texto, es que Juan vio el templo celestial «abierto». Recordemos en anteriores estudios, que el Templo o Tabernáculo judío, no podía entrar nadie al Lugar Santísimo (Sección final del templo donde se encontraba el arca de la alianza y donde Dios «habitaba» ) a excepción del Sumo Sacerdote y solo podía entrar una vez al año para estar en contacto con Dios. Pero después que Jesús fue crucificado, el velo del Lugar Santísimo se rasgo de arriba a abajo Mateo 27: 51Esto significa que gracias al sacrificio de Cristo, hay vía libre para entrar a la presencia de Dios. Por eso mismo el templo está abierto.

Ahora cuando el santuario de Dios fue abierto en los cielos, se pudo ver en su interior la imagen del arca del pacto o de la alianza. Esta referencia del Arca, es un recordatorio especial de la presencia de Dios con su pueblo y el fiel cumplimiento de sus pactos. Originalmente, este pacto fue establecido con el pueblo de Israel. Pero luego, mediante el nuevo pacto por el sacrificio de Cristo en la cruz, ha sido establecido con todos los de cualquier nación que amen, sigan y crean en Cristo. 

Después de estas cosas, hay unos intervalos en la cronología de los sucesos. Estos no vuelven a reiniciarse hasta Apocalipsis 15:5. En los capítulos intermedios, Juan describe:

Las siete copas de ira

La séptima trompeta incluye los siete juicios finales de las copas de la ira de Dios. Estas están descritas en Apocalipsis 16. 

16 Luego oí una voz potente que venía del templo y decía a los siete ángeles: «Vayan y derramen sobre la tierra las siete copas que contienen la ira de Dios».

Así que el primer ángel salió del templo y derramó su copa sobre la tierra, y a todos los que tenían la marca de la bestia y que adoraban a su estatua les salieron horribles llagas malignas.

Después el segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y el agua se volvió como la sangre de un cadáver, y murió todo lo que estaba en el mar.

Entonces el tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y los manantiales, y estos se convirtieron en sangre. Y oí que el ángel que tenía autoridad sobre todas las aguas decía:

«Oh Santo, el que es y que siempre era, tú eres justo,
    porque has enviado estos juicios.
Como derramaron la sangre
    de tu pueblo santo y de tus profetas,
tú les has dado a beber sangre.
    Es su justa recompensa».

Y oí una voz que venía del altar y[a] decía:

«Sí, oh Señor Dios, el Todopoderoso,
    tus juicios son verdaderos y justos».

Entonces el cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, esto hacía que quemara a todos con su fuego. Todos sufrieron quemaduras debido a la descarga de calor y maldijeron el nombre de Dios, quien tenía control sobre todas estas plagas. No se arrepintieron de sus pecados ni se volvieron a Dios ni le dieron la gloria.

10 Después el quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y el reino de la bestia quedó sumergido en la oscuridad. Sus súbditos rechinaban los dientes[b] por la angustia 11 y maldecían al Dios del cielo por los dolores y las llagas, pero no se arrepintieron de sus fechorías ni volvieron a Dios.

12 Luego el sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y este se secó para que los reyes del oriente pudieran marchar con sus ejércitos sin obstáculos hacia el occidente. 13 Y vi que de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta saltaban tres espíritus malignos[c] que parecían ranas. 14 Estos son espíritus de demonios que hacen milagros y salen a reunir a todos los gobernantes del mundo para pelear contra el Señor en la batalla del gran día del juicio de Dios, el Todopoderoso.

15 «Miren, ¡yo vendré como un ladrón, cuando nadie lo espere! Benditos son todos los que me esperan y tienen su ropa lista para no tener que andar desnudos y avergonzados».

16 Y los espíritus de demonios reunieron a todos los gobernantes y a sus ejércitos en un lugar que en hebreo se llama Armagedón.[d]

17 Luego el séptimo ángel derramó su copa en el aire, y desde el trono del templo salió un fuerte grito: «¡Todo ha terminado!». 18 Entonces rugieron y retumbaron truenos, y salieron relámpagos; y se produjo un fuerte terremoto, el peor desde que el hombre fue puesto sobre la tierra. 19 La gran ciudad de Babilonia se partió en tres secciones, y las ciudades de muchas naciones cayeron y quedaron reducidas a escombros. Así que Dios se acordó de todos los pecados de Babilonia, y la hizo beber de la copa que estaba llena del vino del furor de su ira. 20 Entonces desaparecieron todas las islas, y las montañas se vinieron abajo y no existieron más. 21 Hubo una gran tormenta de granizo, y piedras de granizo, como de treinta y cuatro kilos[e] cada una, cayeron del cielo sobre las personas. Maldijeron a Dios debido a la terrible plaga de granizo.

El derramamiento de las siete copas de ira, significa que el juicio de Dios ya no es más parcial o atemporal, sino completo y eterno, final e irrevocable. La ira de DIos se completa mediante estos siete juicios definitivos, que serán derramados antes del fin y sucederán rápidamente. Estos juicios van dirigidos directamente al anticristo y a sus seguidores, y son los juicios más intensos de todos los anteriores que hemos estudiado. Veamoslos a manera de resumen:

Primera copa: Sobre la tierra

Versículo 2. Ulceras sobre los adoradores y seguidores del anticristo

Segunda copa: Sobre lo mares

Versículo 3. Se convierten en sangre, provocando la muerte de todas las criaturas del mar.

Tercera copa: Sobre el agua potable

Versículo 4-7. El agua potable se convierte en sangre.

Cuarta copa: Sobre el sol

Versículo 4-7. Terrible calor que produce un intenso sufrimiento.

Quinta copa: Sobre el reino del anticristo

Versículo 10-11. Vendrá oscuridad y dolor.

Sexta copa: Sobre el río Éufrates

Versículo 12-16. La campaña militar del Armagedón.

Séptima copa: Sobre los aires

Versículo 17:21. Terremotos y enorme granizo, de casi 40 kilos cada uno.

Con estos juicios se da por consumada la ira de Dios. Entonces es cuando Cristo vendrá triunfante con su ejercito celestial para acabar de una vez por todas a sus enemigos Apocalipsis 19:11-21. Los juicios de las siete copas de ira serán casi simultáneamente con la segunda venida de Cristo.

Hemos dado por terminado nuestro extenso estudio, sobre el juicio de Dios en Apocalipsis y que traerá consigo eventos que marcarán el fin de lo que conocemos hoy en día. 

El libro del Apocalipsis no termina aquí, hay mucho más por estudiar. Así que tú que que has leído el extenso estudio, te doy la oportunidad de elegir que temas te gustaría que publicaramos en un futuro y que no pudo abordarse en los últimos artículos de las profecías del Apocalipsis. Te leo en los comentarios 🢃.

Deja un comentario