Eventos del Fin del Mundo: La Apertura del Séptimo Sello

La sexta parte de un extenso estudio sobre los eventos del Fin descritos en la Biblia. Hablaremos de la apertura del séptimo selllo, el último sello que falta por abrir.

El séptimo sello: las oraciones de los creyentes

Cuando el Cordero rompió el séptimo sello del rollo,[a] hubo silencio por todo el cielo durante una media hora. Vi a los siete ángeles que están de pie delante de Dios, a los cuales se les dieron siete trompetas.

Entonces vino otro ángel con un recipiente de oro para quemar incienso y se paró ante el altar. Se le dio una gran cantidad de incienso para mezclarlo con las oraciones del pueblo de Dios como una ofrenda sobre el altar de oro delante del trono. El humo del incienso, mezclado con las oraciones del pueblo santo de Dios, subió hasta la presencia de Dios desde el altar donde el ángel lo había derramado. Entonces el ángel llenó el recipiente para quemar incienso con fuego del altar y lo lanzó sobre la tierra; y hubo truenos con gran estruendo, relámpagos y un gran terremoto.

Ahora vamos a enfocarnos en la apertura del séptimo sello, descrito en el texto anterior.

El Cordero abre el séptimo sello y en el cielo se hizo silencio como por media hora. Esta actitud se produce por una reverencia y expectación absoluta por la severidad de los juicios que han de venir con el rompimiento del séptimo sello, pues incluye el derramamiento de las siete trompetas y las siete copas que siguen.

Seguido de la apertura del sello, Juan vio a ángeles preparándose para tocar siete trompetas, pero antes que lo hicieran, vio como otro ángel ofrecía incienso mezclado con las oraciones del pueblo de Dios, y como luego llenaba el incensario con fuego del altar para luego tirarlo a la tierra. 

Hay dos cosas importantes que se pueden destacar aquí:

1. Las oraciones de los creyentes son como incienso que sube a la presencia de Dios

Desde que se estableció el Tabernáculo en Israel (el antecesor del Templo judío) se usaba un altar de oro en el que se quemaba incienso, este incienso es un símbolo de las oraciones de los creyentes que suben ante Dios. 

Por ello el salmista escribió  «suba mi oración delante de ti como el incienso» Salmo 141: 1-2

 

2. Dios responde a las oraciones de los creyentes

En el texto que estamos estudiando, se describe como luego de tomar el incienso es lanzado a la tierra, en aquel momento se desatan truenos, relámpagos y un gran terremoto. Esto significa la respuesta a las oraciones de los creyentes. Recordemos el contexto de este estudio: Dios se encuentra sentado en su trono a punto de derramar su ira.  Así que estas oraciones piden específicamente que Dios «juzgue el mal y establezca su reino» 

Este no es el único relato, en el que Dios responde de esta manera sobrecogedora a las oraciones de su pueblo. En el Antiguo Testamento se encuentra el relato, en el que Moisés y la Nación de Israel se encuentran en el Monte Sinaí, en aquel momento hubo truenos, relámpagos y una densa nube. Además del sonido de una bocina muy fuerte.

 En la mañana del tercer día, retumbaron truenos y destellaron relámpagos, y una nube densa descendió sobre el monte. Se oyó un fuerte y prolongado toque de cuerno de carnero, y todo el pueblo tembló.

Tal manifestación fue tan intimidante, que de acuerdo con la Biblia, Moisés llegó a exclamar: «estoy espantado y temblando» 

Incluso Moisés se asustó tanto de lo que vio que dijo: «Estoy temblando de miedo»

Continuando con el estudio de Apocalipsis 8, también se describe que hubo voces después que el ángel lanzó el incensario a la tierra. Esto significa que Dios no se limita a enviar juicios sobre  la tierra, sino que envía su voz contenida en estos juicios. Es decir, que Dios siempre habla y comunica su mensaje. Incluso en sus juicios.

Claramente este fragmento resalta el valor de la oración. Antes del juicio de las siete trompetas, es una  motivación a que el creyente levante oraciones a Dios, que vayan acorde con las cosas que Dios quiere que oremos.

En el siguiente estudio hablaremos de las primeras cuatro trompetas y los juicios que desatan cada una.

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