Eventos del Fin del Mundo: El Libro Sellado

La cuarta parte de un estudio extenso sobre los Eventos del fin descritos en la Biblia. Hoy hablaremos del libro sellado por siete sellos y su significado.

 

Eventos del fin del mundo: el libro sellado

En el anterior estudio se habló sobre los propósitos de la Gran Tribulación y como el libro de Apocalipsis da una idea cercana de cómo será los juicios en aquel tiempo. En Apocalipsis 8:16 se detalla estos sucesos con el sonar de las siete trompetas y el derramamiento de las siete copas de la ira de Dios. Pero justo antes de entrar de lleno en estas cosas, la Biblia habla acerca de «la apertura del séptimo sello» (Apocalipsis 8:1) ¿A qué se refiere esto?

Para comprender el contexto de este estudio, es necesario que sepas que todo lo que está escrito en el libro de Apocalipsis, fue gracias a Juan el Apóstol. Juan fue discípulo de Jesús. Después de su crucifixión, todos los discípulos fueron perseguidos y asesinados, a excepción de Juan que fue exiliado y enviado a la isla de Patmos. Fue en aquel lugar donde Dios le dio visiones a Juan de lo que habría de acontecer en los últimos tiempos.

En una de sus visiones Juan ve a Dios sosteniendo un libro, que en su época consistía en un pergamino enrollado. Este libro estaba sellado por siete sellos de arcilla o cera, para  impedir que no fueran abiertos por una persona no autorizada.

Luego vi un rollo en la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono. El rollo estaba escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos.

Estos sellos contienen los juicios de Dios que caerán en la tierra en los días finales y la culminación de la venida de Cristo.

Regresando al texto de Apocalipsis, un poderoso ángel hace un llamado a gran voz, para que alguien «digno» abra el libro y desate sus sellos, pero nadie, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, reúne los requisitos morales y espirituales para hacerlo.

Vi a un ángel poderoso, que proclamaba con fuerte voz: «¿Quién es digno de romper los sellos de este rollo y abrirlo?». Pero nadie en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra podía abrir el rollo y leerlo.

Entonces comencé a llorar amargamente porque no se encontraba a nadie digno de abrir el rollo y leerlo;

Al contemplar esto, Juan rompió en llanto pues pensaba que el libro sellado, nunca podría ser abierto y el Plan de Dios para el universo quedaría sin cumplirse.

Entonces un ángel le consuela diciéndole «no llores» y le revela que hay uno que si es digno de abrir el libro y desatar sus sellos. Le llaman el Léon de la Tribu de Judá, el heredero de David; estos nombres hacen alusión a Cristo resucitado.

pero uno de los veinticuatro ancianos me dijo: «¡Deja de llorar! Mira, el León de la tribu de Judá, el heredero del trono de David, ha ganado la victoria. Él es digno de abrir el rollo y sus siete sellos».

Sólo Cristo tiene el poder y autoridad de abrir el libro sellado.

Cuando Juan escuchó esto, miró buscando al León de Judá. Pero lo que vio fue a un «cordero» que estaba como inmolado o sacrificado. Esto quiere decir las marcas de las heridas de Jesucristo que recibió durante su sacrificio en la cruz.

Entonces vi a un Cordero que parecía que había sido sacrificado, pero que ahora estaba de pie entre el trono y los cuatro seres vivientes y en medio de los veinticuatro ancianos. Tenía siete cuernos y siete ojos que representan los siete aspectos del Espíritu[c] de Dios, el cual es enviado a todas las partes de la tierra.

Juan continúa su descripción diciendo que el Cordero tenía «siete cuernos». En la Biblia los cuernos son un símbolo de poder y autoridad. El número siete representa un poder perfecto y absoluto (este número en la biblia significa perfección y plenitud). Habla de  la Omnipotencia de Cristo.

Además el Cordero tenía siete ojos, símbolo de su conocimiento y sabiduría. Habla de la Omnisciencia de Cristo.

El Cordero tomó el libro sellado. En aquel momento unos misteriosos seres empiezan a adorar al Cordero.

 Él pasó adelante y tomó el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y llevaba copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo de Dios. Y cantaban un nuevo canto con las siguientes palabras:

«Tú eres digno de tomar el rollo
    y de romper los sellos y abrirlo.
Pues tú fuiste sacrificado y tu sangre pagó el rescate para Dios
    de gente de todo pueblo, tribu, lengua y nación.
10 Y la has transformado
    en un reino de sacerdotes para nuestro Dios.
    Y reinarán[d] sobre la tierra».

1. La adoración de los cuatros seres vivientes y los veinticuatro ancianos

Los seres vivientes mencionados, son seres espirituales de alto rango. Si, son los mismo mencionados en Ezequiel 1 (te recomiendo leerlo pues describe como es la fisonomía de estos seres), son querubines y están profundamente relacionados con el trono de Dios, encargados de proclamar la grandeza de Dios.

En cuanto a los 24 ancianos, también tienen diferente simbología, pero la idea más aceptada es que constituyen el sacerdocio real de Israel y la Iglesia (iglesia como símbolo de los creyentes).

2. La adoración de parte de las huestes celestiales

Un número de miles de millones de ángeles exaltando a Cristo en un gran coro.

Entonces volví a mirar y oí las voces de miles de millones de ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos. 12 Ellos cantaban en un potente coro:

«Digno es el Cordero que fue sacrificado,
    de recibir el poder y las riquezas
y la sabiduría y la fuerza
    y el honor y la gloria y la bendición».

3. La adoración de todos los seres conscientes del universo

Toda criatura, en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en las aguas, adoraban al Cordero con cánticos.

 Y entonces oí a toda criatura en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar que cantaban:

«Bendición y honor y gloria y poder
    le pertenecen a aquel que está sentado en el trono
    y al Cordero por siempre y para siempre».

14 Y los cuatro seres vivientes decían: «¡Amén!». Y los veinticuatro ancianos se postraron y adoraron al Cordero.

Esta escena de adoración al Cordero, es la escena previa a la apertura de los siete sellos que hablaremos con detalle en el siguiente estudio.

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