Los 5 objetos malditos de la historia

Los 5 objetos malditos de la historia

Se dice que los objetos pueden albergar dentro de sí, energías oscuras, demonios o entidades negativas, que pueden causar suficiente daño a todo aquel que las posea. Tal fama ha tenido esta creencia, que se han considerado como objetos malditos, aquellos que provocaron sucesos extraños y macabros, a personas después de haberlos adquirido o tan siquiera tocado.

1. La silla de la muerte

Objetos malditos: la silla de la muerte

Llamada como la silla de Thomas Busby o silla del hombre muerto, tiene una historia bastante macabra. En 1702, Thomas Busby, un asesino convicto, había sido juzgado y condenado a muerte, por el asesinato de una persona. Como último deseo, pidió que lo llevarán a su bar favorito ubicado en Thirsk, Inglaterra. Luego de haber comido y tomado un par de tragos, los guardias lo levantaron de su silla favorita del bar, para llevarlo a su ejecución. Pero antes de irse del lugar, Thomas miró la silla y exclamó diciendo: “Que la muerte repentina le venga a todo aquel que se atreva a sentarse en esta silla”

Durante la Segunda Guerra Mundial, soldados y pilotos solían frecuentar aquel mismo bar, y muchos se sentaron en la misma silla que Thomas maldijo antes de morir. Extrañamente, todo el que se sentaba en aquella silla no volvían con vida de la guerra. También sucedieron otros extraños casos: Dos pilotos de la Fuerza Aérea que se sentaron en la misma silla, murieron después de estrellar su camión contra un árbol. Otros quisieron probar que tan cierto era, que la silla estaba maldita. Uno de ellos, un piloto, murió en medio de una misión, cuando perdió el control de su avión. El otro, un albañil, murió después que el techo, de la casa donde estaba construyendo le cayera encima. Además, una de las camareras del bar, sin querer tropezó y cayó sobre aquella silla; poco tiempo después, moriría por un tumor.

El dueño del bar, al ver la cantidad de muertes relacionadas con la silla, decidió dejarla en el sótano para evitar más muertes. Sin embargo, para la mala suerte de uno de los repartidores del bar, al bajar al sótano para dejar una mercancía, quiso tomar un descanso, sentándose en la silla. Horas más tarde, moriría en un accidente de coche.

El dueño, decidió donar la silla a un Museo, donde se encuentra exhibida a más de dos metros del suelo, para que nadie pueda sentarse en ella. Desde entonces, no han vuelto a ocurrir más muertes.

2. La Caja Dybbuk

Objetos malditos: la caja de Dybbuk

Esta misteriosa caja para almacenar vinos, fue conocida después que Kevin Mannis la subastara en eBay, con una descripción detallada, de todos los desastres que había ocasionado a sus dueños anteriores. La versión que él dio de la historia, indica que adquirió la caja en una venta de bienes en Portland, Oregón en el año 2001. Al comprarla se enteró que la caja le pertenecía a una mujer judía de 103 años de edad, que le advirtió que no abriera la caja, pues dentro de ella habitaba un Dybbuk (en el folclore judío, un espíritu maligno, que habitaba su interior). Sin embargo, la curiosidad le hizo desobedecer la advertencia de la anciana y abrió la misteriosa caja, encontrando dentro de ella, dos mechones de pelo, una rosa seca, una losa de granito con la palabra «Shalom» grabada, una copa, dos monedas y una vela.

Desde entonces, empezaron a sucederle cosas verdaderamente extrañas. Su tienda de antigüedades fue arrasada, solo media hora después de adquirir la caja. Así que, decidió regalarsela a su madre, que luego sufriría un infarto que la dejaría muda durante un tiempo. La caja volvería nuevamente a las manos de Kevin.

La caja ha sido subastada en múltiples ocasiones, todos sus dueños afirman que suceden extrañas cosas después de adquirirla: olor a amoniaco que proviene de la caja, pesadillas con una bruja que les golpea, y cuando despiertan aparecen con extraños moretones en su cuerpo. Plagas de insectos que aparecen de la nada, misteriosos daños en aparatos electrónicos, enfermedades y presencias fantasmales.

Actualmente, Jason Haxton, es dueño de la caja. Interesado en toda su historia, decidió adquirirla para comprobar que tan cierta era lo que decían de ella. Después de adquirirla, empezó a toser sangre, adquirió urticaria, sentía un sabor metálico en su boca, y varias veces despertó, al sentir como si lo empujaran. Decidió escribir todas sus experiencias en su libro «The Dybbuk Box«.

Haxton, llamó a varios rabinos, para que realizaran un ritual, en el que ataran al Dybbuk que habita dentro, para que no haga más daño. Asegura, que la caja está escondida en un lugar seguro, donde no podrá causar más estragos.

3. El espejo de Myrtles Plantation

Objetos malditos: El espejo de Myrtles Plantation

Construida en el año 1976, por orden del General David Bradford, la Myrtles Platation, es una de las casas más embrujadas de los Estados Unidos. Está ubicada en lo que se cree fue un cementerio indígena. Se cree que durante el tiempo que fue habitada, ocurrieron actos salvajes hacia los esclavos que trabajaban allí, incluso unos murieron por las fuertes torturas. Desde entonces la casa parece estar embrujada.

Se dice, que dentro de aquella casa, una de las esclavas fue violada por uno de los dueños, el señor Woodruff , llena de ira, la esclava, decidió envenenar a la esposa de Woodruff , Sara Woodruff y a sus hijos. Al enterarse, los demás esclavos, de la responsabilidad de la esclava con la muerte de sus amos, decidieron matarla.

Uno de los objetos, donde más se manifiestan apariciones fantasmales, es el espejo que queda al lado de la escaleras, el cual llegó en el año 1980. Varias personas han sido testigos, como parecen salir figuras espectrales del espejo, o la aparición de huellas de pequeñas manos, impresas en el cristal. Al parecer, las figuras que salen del espejo, son Sara Woodruff y sus hijos, puesto que se tiene la creencia que cuando muere alguien, los espejos deben ser tapados para que las almas de los fallecidos no queden atrapadas allí. Pero cuando la esclava envenenó a parte de la familia Woodruff , el espejo no fue cubierto.

Actualmente, la casa sirve para brindar Tours Paranormales, y varios de los visitantes aseguran ver figuras extrañas dentro de aquel espejo.

>> También te puede interesar las 7 pinturas malditas de la Historias

4. El vestido de novia de Ana Baker

Objetos malditos: El vestido de novia de Ana Baker

La historia de este vestido remite a 1849, en la ciudad de Altoona, Pennsylvania, Estados Unidos. Ana Baker era hija, del prestigioso magnate de la industria del Hierro, Elias Baker. Su hija llena de lujos y extravagancias, buscaba el verdadero amor. Para su mala fortuna, se enamoró perdidamente de uno de los trabajadores de su padre, con el que se comprometió en secreto, y hasta compró el vestido de novia que usaría en su boda. Su padre que esperaba que su hija se casara con algún joven de su misma condición social, al enterarse de la relación entre los dos jóvenes, valiéndose de sus poderosas influencias, decidió desterrar al joven de aquella ciudad. Ana Baker quedó devastada y juró nunca casarse, si no era con el hombre que ella amaba. Así paso su vida, siendo una soltera amargada y triste, hasta el día de su muerte.

El vestido que ella compró, quedaría guardado durante años. Hasta que fue usado por una mujer rica llamada  Elizabeth Dysart, el día de su matrimonio. Así pasaría de mano en mano, usado por varias mujeres, hasta regresar nuevamente a la casa Baker y posteriormente convertirse en pieza de Museo.

Las mujeres que lo usaron, o por lo menos que lo tuvieron en sus manos, aseguraban que el vestido se movía solo, e incluso podía observarse como si alguien se lo midiera. Creen que es el alma de Ana Baker que quedó aferrada a aquel vestido.

Actualmente, el vestido se encuentra exhibido dentro de una caja de cristal, en el museo histórico del condado de Blair, en Pennsylvania. Los visitantes, han declarado que el vestido sigue moviéndose, especialmente en días de luna llena.

5. Robert, el muñeco diabólico

Objetos malditos: Robert, el muñeco diabólico

Según cuenta la leyenda, en el año 1896, Robert Eugene Otto, un niño pequeño, que vivía con sus padres, en Florida, Estados Unidos, recibió un regalo de una de sus criadas: un muñeco lleno de paja con vestido de marinero. El niño feliz, por su nuevo regalo, le colocó su propio nombre al muñeco: Robert.

El niño Gene (como le llamaban de cariño sus padres), generó un apego bastante extraño con el muñeco, dormía con él todo el tiempo, lo llevaba a la cena, e incluso se le escuchaba hablar con el muñeco a altas horas de la noche. En un principio los padres no le dieron importancia, pensaban que solo su hijo tenía un amigo imaginario, pero las cosas en la casa empezaron a tornarse cada vez más oscuras.

Las conversaciones que tenía su hijo a altas horas de la madrugada, empezaron a asustar a sus padres, además de las horribles pesadillas que despertaban al niño, muerto de miedo. En una ocasión, los padres escucharon un fuerte estruendo que provenía de la habitación de Gene, cuando abrieron la puerta, vieron los muebles del cuarto volcados y el niño sentado al lado de la cama. Los padres le preguntaron al niño el por qué había hecho eso, pero el niño llorando, contestó «No fui yo, fue Robert». El niño, manifestó a sus padres que Robert, no solo le hablaba, sino que ya había empezado a moverse solo. Los vecinos coincidieron con la versión del niño, pues se percataron que cuando los Otto salían de su hogar, un muñeco parecía moverse dentro de la habitación y hasta asomarse por la ventana.

Los padres del niño empezaron a sospechar de la criada que le regaló el muñeco al niño, pues ella provenía de las Bahamas y al parecer practicaba el vudú. Además, de percatarse la madre del niño, una vez, como la servidumbre estaba realizando lo que parecía un ritual de brujería, en medio de su patio. Inmediatamente fueron despedidos.

El muñeco, estuvo durante años en el sótano, hasta que Gene, creció y adquirió la casa de sus padres, en donde volvería a vivir, esta vez junto a su esposa e hijos. Gene, encontraría su viejo amigo de juegos y establecería su amistad nuevamente. Sin embargo, la esposa empezó a ver como el muñeco cambiaba de expresión como si tuviera emociones, además que empezaron a suceder cosas extrañas en el hogar, al punto que ya nadie quería visitarlos por miedo de aquel muñeco.

Después de la muerte de Gene Otto, su esposa vendería la casa a una familia, que tenía una niña de 10 años. Ella descubrió el muñeco, que inmediatamente lo convirtió, en su amigo de juegos. Pero al parecer, el muñeco Robert no le agradó la niña, pues en varias ocasiones la niña despertaba a sus padres en la noche con sus gritos, porque según ella el muñeco intentaba matarla.

Actualmente el muñeco se encuentra encerrado dentro de una caja de vidrio y exhibido en el Martello Gallery-Key West Art and Historical Museum. Los empleados dicen, que Robert se mueve en las noches, se escuchan golpeteos en el vidrio y a veces se encuentra en una posición distinta en la que se encontraba.

La historia de Robert, inspiró la famosa película de Chucky.

Deja un comentario